¿se puede mejorar la administracion de justicia?

¿SE PUEDE MEJORAR LA ADMINISTRACION DE JUSTICIA?
César Edmundo Manrique Zegarra[1]

Hay muchas maneras de hacerlo. Administrar Justicia es primordialmente atender a la solución del conflicto jurídico social. Para hacerlo es indispensable, en primer lugar, saber en que consiste el conflicto y, en segundo lugar, saber qué hacer para resolverlo satisfactoriamente ¿Cuantas clases de conflicto jurídico social hay? ¿Cual es su magnitud, calidad y frecuencia? ¿Cómo, cuándo y donde se produce? Si no lo sabemos con certeza no podrá mejorarse la Administración de Justicia. No importa cuan grande sea el presupuesto que se asigne al Poder Judicial.
Un método adecuado para conocer la calidad, magnitud y frecuencia del conflicto jurídico social, es el examen de la jurisprudencia. En ella están reflejados con algún detalle los datos del conflicto jurídico social y en ella misma están expresadas las soluciones adoptadas por los jueces. Su estudio señalará cuales son las mejores decisiones asumidas para resolver cada clase o tipo de conflicto. Esas decisiones constituyen, por tal razón, mecanismos eficientes para lograr que las relaciones sociales se desenvuelvan en un clima de paz y tranquilidad. Es correcto pensar que las sentencias que producen resultados satisfactorios son justas. Podrían adoptarse como paradigma o modelo de lo que se debe hacer. Si el conjunto de todas ellas se expone ordenadamente, en el Internet, por ejemplo, el trabajo de los jueces se vería aliviado, al tener a mano tales modelos. Litigantes y abogados sabrían a qué atenerse conociendo cuál decisión corresponde en cada caso. Y, los Órganos de Gobierno Judicial, teniendo información sobre la clase, magnitud, calidad, frecuencia del conflicto jurídico social en el territorio de la República, podrían aplicar de manera eficiente los recursos asignados al Poder Judicial. La Administración de Justicia mejoraría considerablemente.
La tarea de ordenar la jurisprudencia para facilitar el análisis de la información que contiene y el estudio de los fundamentos de las decisiones de los jueces no es difícil, complicada ni costosa. Tampoco exige conocimientos, capacidades o aptitudes especiales. Se trata de desarrollar un sistema de clasificación de la jurisprudencia que permita: a) reconocer los diversos tipos de conflicto jurídico social por regiones, departamentos o distritos, y b) agrupar las sentencias de acuerdo a las soluciones adoptadas por los jueces en cada caso. Será necesario establecer un procedimiento tan simple y uniforme como sea posible para la recolección de las sentencias, de modo tal que se pueda identificar cada una de ellas individualmente e identificarse además la clase a que pertenecen. Cabría, finalmente, su examen analítico para reconocer las tendencias jurisprudenciales. Por último se procedería a su difusión. Las labores estarían a cargo de Jueces y Auxiliares Jurisdiccionales, quienes se encuentran capacitados para hacerlo, por su inclinación profesional hacia lo justo y ordenado.
Un programa como el que se describe se desarrolló parcialmente, con éxito, gracias a la activa participación de Vocales de las Salas Supremas, de las Salas Superiores, Auxiliares Jurisdiccionales y Abogados. Su ejecución, sin embargo, se ha paralizado. Se piensa que no es compatible con el proyecto de constituir un archivo digital de ejecutorias de las Salas de la Corte Suprema. Se formará con las aproximadamente 300,000 ejecutorias de los últimos 15 años. Aunque su clasificación no es posible debido a la escasa información que contienen, podrán conservarse. En ese proyecto participa la sociedad civil. Se aplican, con gran empeño, recursos provenientes de préstamos concedidos por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Finanzas. Al parecer tendremos un archivo histórico que, seguramente, permitirá a los estudiosos saber cómo se razonó en ese lapso. ¿Se puede mejorar la Administración de Justicia?


[1] Ex Director del Centro de Investigaciones Judiciales del Poder Judicial.

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"... tal vez sea necesario que el homo sapiens -el arcaico creador de la ciencia- urgentemente acometa la empresa de buscar hasta encontrar al homo justus que en él radica, para que se aplique a la invención de la Jurisprudencia y nos diga en qué consisten las leyes de lo justo, y alcancemos a formular algún día algunas afirmaciones que declaren las certezas que iluminen los pensamientos, las palabras, los actos y los hechos justos; y que, descubra la tecnología, métodos y procedimientos que a ello conduzcan. ¡Que bueno sería! Entonces, quedaría en el compasivo y avergonzado recuerdo de los hombres la brutal guerra, el aspaviento de la invasión infame, el secreto de los acuerdos innobles, la cotidiana pelea por la sopa...

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